sábado, 2 de julio de 2011

La migración otoñal de los gorilas


Sin excepciones, The Fall es el álbum más complicado que me he metido a reseñar. De por sí, es bastante complicado proponer un principio rector que "guíe" satisfactoriamente la "lectura" de un disco como éste -por particularidades de su composición que señalaré más adelante-; pero la situación se complica aun más cuando el comentarista adolece -como en mi caso- de una ignorancia casi completa en relación con la obra de Damon Albarn, así como de los géneros musicales en los que se inserta la música del "grupo virtual" Gorillaz.

Ya desde el título de esta "suite electrónica", mi intento de análisis tropezó con graves dificultades, pues el estudio de las letras en ningún momento me sugirió una conexión clara y constante con la idea de "caída" (la primera acepción semántica de la palabra inglesa "fall").

De hecho, fuera de una indefinible sensación de impotencia y melancolía, tengo que decir que muy poco logré sacar en claro de la lectura de las crípticas letras de Albarn.

Si es cierto, como proponen algunos teóricos, que un elemento esencial en una narración es el "contrato de inteligibilidad" que se pacta, tácitamente, entre autor y lector, y en virtud del cual se da por supuesto el respeto a ciertas convenciones que facilitarán la decodificación de la historia a contar, me parece que podemos suponer que el propósito de Albarn no es el de desarrollar una trama o, por lo menos, no en el sentido típico de la expresión.

Lo que sabemos acerca de las circunstancias en que fue grabado el álbum -durante una gira de Gorillaz por los Estados Unidos, y consolidando el material en un iPad, ese artefacto que se ha vuelto ya el ícono de la portabilidad-, podría quizás servirnos para proponer una estructura alternativa a la típica narrativa del álbum conceptual, que sería, en este caso, la del "cuaderno de viaje musical"; idea que ha informado composiciones como la Sinfonía No. 3, Escocesa, de Félix Mendelssohn, o el propio Cuaderno de viaje del mexicano Mario Lavista.

Desde ese punto de vista, The Fall podría entenderse como la estructuración artística de un gran cúmulo de observaciones y reflexiones registradas "al vuelo" en la clásica libreta del viajero -o en su memoria-; "materia bruta" ésta que se expresa en los cortes del álbum prácticamente sin "procesar", desde el punto de vista "literario".

Ahora bien, desde el punto de vista musical, es indudable que la mencionada "materia bruta" ha pasado por un proceso de transformación muy sofisticado, y podríamos tomar como ejemplo The Speak It Mountains, composición en la que una frase trivial sirve como base para una suerte de descomposición concreta del eco (fenómeno natural característico de las zonas montañosas).

Otro caso interesante de violación del principio de "contrato de inteligibilidad" es el del primer corte del disco: Phoner to Arizona, en el cual la "letra" es interpretada por algún tipo de efecto "vocoder" que hace por completo imposible descifrar nada más que algunas palabras sueltas. Personalmente, no sé si sería mejor idea rogarle a Albarn que nos revelara el "mensaje secreto" de su canción; o pedirle de rodillas que no echara a perder el efecto de su audaz decisión estética.

En consonancia con esta idea de un "cuaderno de viaje", The Fall "viaja", extensa y ostensiblemente, por el vasto territorio de la Unión Americana, como puede verse por los numerosos referentes geográficos presentes en las letras y los títulos: Arizona, Detroit, Chicago, Joplin, Texas, Houston, Dallas, Aspen, Phoenix, California y Seattle.

Sin embargo, la atención de nuestro figurado narrador itinerante parece estar muy poco ocupada con las bellezas del paisaje -excepto, como veremos, en la penúltima canción del álbum-, y me parece encontrar signos de un drama personal reciente que lo arrastran constantemente hacia una angustiosa introspección, circunstancia que -se podría argumentar- instila pesimismo en su forma de interpretar sus observaciones del mundo exterior, como sucede cuando el narrador compara a los vagabundos de la carretera con "pequeñas bolsas de plástico rosas", y enfatiza su falta de dirección.

Por otro lado, en Revolving Doors la voz poética expresa el malestar de sentirse "defraudado", señalando repetidamente haber "pagado" por algo y haber "recibido" menos.

Si la razón del deprimido espíritu del protagonista es una decepción amorosa, los detalles de su historia han sido cuidadosamente silenciados, y todo lo que queda son insinuaciones de un drama que se antoja complicado, como la línea de Amarillo: "¿No entiendes que necesito que ella te ame a ti?" (mis cursivas).

Como había adelantado, sólo hacia el final de su "viaje musical", en la canción California and the Slipping of the Sun, el narrador parece salir de su ensimismamiento, y pone atención en el paisaje. Específicamente, su vista se siente atraída por una puesta de sol que, de alguna manera, parece ayudarlo a poner en perspectiva sus conflictos. Por cierto, esta composición, además de contener un pequeño guiño a la famosa canción de The Beach Boys en la frase "sun on dreamers", ofrece una posible explicación del título del disco, en el verso: "este otoño empieza a recobrar el enfoque" ("this autumn begins to focus"). Tal vez, entonces, habría que traducir "The Fall" no como "La Caída", sino como el nombre de la estación del año mencionada en el verso, y que en inglés puede denotarse utilizando la misma voz; y sería quizás no del todo irrelevante considerar que la gira estadounidense de Gorillaz se llevó a cabo en octubre de 2010.

Nota final:
por supuesto, estos escuetos comentarios están lejos de ofrecer una descripción exhaustiva de The Fall, y menos aun de haber desentrañado a satisfacción su "conceptualidad" -suponiendo que, efectivamente, se trate de un álbum de esa especie-. En todo caso, son apenas unos apuntes a partir de los cuales espero poder desarrollar un análisis más completo. Por ejemplo, nada he dicho acerca de la conexión de estos "apuntes de viaje" con las "biografías" de los personajes animados que conforman la alineación virtual de Gorillaz.
He encontrado el trabajo muy estimulante, y por eso pretendo darle continuidad. A este respecto, en la siguiente entrega propondré una comparación entre este disco y el álbum Pop de U2.

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